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Mostrando las entradas etiquetadas como Poemas

Ardiente Naufragio

Hacia el ardiente naufragio cabalga mi fatua alma, las lágrimas ya no brotan toda luz yace apagada. Sólo queda el canto oscuro de las nanas que no callan empujando mi Destino hacia un día sin su alba ¿Tornarás alguna vez fiero y brillante mañana a entonar en mi nombre alguna hermosa palabra? Navegando en este mar se escapan mis esperanzas hacia el horizonte incierto donde cesen mis andanzas.                                                                                                                             Poema inédito de mi libro  Romancero del Príncipe

Libélulas Negras

Va perdiéndose la aurora en mis cálidos ensueños, la tristeza se asoma en cada uno de mis versos. Llora y llora la mañana al perderse sus luceros como el niño de la aljama  empujado al destierro. Siempre he amado el ocaso sus colores parturientos tiñen mi cabello áureo  de un tinte somnoliento. Son los días las cenizas viene la noche a mi encuentro, todo pasa y la vida es un rápido aleteo. El álamo un día erguido  ahora es solo un recuerdo, su grandeza se ha rendido al hálito de su tiempo. Una libélula negra sobrevuela mi desierto con sus alas ella espera que cese el rabioso viento. La marea ha despertado se acerca el fin certero y la tierra ha invocado  al ardor, su sino incierto.

Retorno

Temblando están las murallas se acerca el gran batallón,  de Ascalón a Galilea  el rugido se invocó. El mar se bate rabioso, todo tiembla en derredor ¡Arded, hijos de Amalec en las llamas del rencor! La Nación se ha levantado  el León se despertó  se avecina el rechinar de dientes y el dolor. Oh, David ha regresado se aproxima la legión  con sus cantos y trompetas y la rabia del gran Dios.                                                   עם ישראל חי

Mar Arrebatado

Te busco en la noche y en los susurros del viento  percibo el rechinar de dientes, y violines  oigo el clamor del tiempo ya pasado, y siento que tu esencia anhelo en todos sus confines. La tarde se ha marchado, y con ella el sentimiento, las tristes esperanzas se vieron desterradas. Tanto gimen mis llantos añorando tu aliento  se desgarra el huerto sin sus rosas cosechadas.  Como en las aguas un barco al naufragar, presiento que las estrellas no me guiarán a la alborada  de besos y caricias, me apuñala el lamento  ahogándome en brazos de esta mar arrebatada. 

La Cólera

Mis hermanos agonizan en aquel pueblo vecino donde tantos grandes reyes emprendieron su camino. A la luna yo mis dientes con toda la rabia exhibo, que el hombre no hay ser más malo en este mundo perdido. Ya vuelven las pesadillas a asomarse al rojo vivo a estos ojos que no pueden contemplar tanto suplicio. Por más de quinientos días llevan ellos detenidos al acecho de esos hombres que adoran verlos cautivos. El mundo se posiciona como siempre ajeno al niño  cuya madre en las manos de unos monstruos ha caído. Negras lágrimas no cesan de caer como aquel río que la rabia en su ambición ha teñido rojo y frío. Que se abrasen esos campos que percibo hoy tan vivos si este Mal no abandona de una vez su cometido.

Cántico de octubre

Escritores de la Historia a vosotros hoy os llamo que no cesen vuestras bocas de narrar lo que ha pasado. Niños, madres y los hombres a quien ya os han callado, resurgid de las cenizas imponed vuestro reclamo. La mentira es mala amante todo enreda con su engaño a quien dio el primer golpe no lo llamaron tirano. Defenderse es un delito dice aquel que en el pasado por imponer su palabra segó a la Paz de un tajo . Vendrán los vientos del norte para invocar a su lado a quien tanto hoy aplaude cuando ve morir a un santo. Cuentan muertes por millares pero ya se han olvidado de quien bien entrado octubre con su odio sembró el pánico. Dices amar a la Paz no te vi buscar su amparo cuando a Ella festejaban y fueron a masacrarlos. La falsedad eyacula sobre los quemados campos sembrándolos sin piedad de la muerte que hoy lloramos. La Historia no es compasiva con quien tanto la ha dañado cobrará ella su venganza con quien ya la ha ignorado. En homenaje a los 1400 asesinados el 7 de octubre de 2023 ...

Madrugada sin faroles

Poema en honor a Lorca. Madrugada sin faroles, allá en la bella Granada un poeta con sus versos, cayó bajo luna blanca. Los gitanos aún recuerdan fría noche descampada, entre grillos y bastones murió el poeta del alma. Asesinos sin razón, sensibilidad robada, con escopetas de filo lo ensartaron con sus balas. Brillan estrellas aún, sus versos hoy se declaman, por nombre aquellos cobardes podridos cuerpos no sanan. Madrugada sin faroles que nunca será olvidada, de un artista cuyo brillo  ni hoy ni nunca se apaga.                                                                   18-VIII-22                                                 Laredo, Cantabria 

Soneto I

Podrá el tiempo surcar mi rostro intacto, debilitar mis venas la vejez, podrá la tumba ser fiel a mi tacto cuando el cuerpo repose de una vez. Podrán arrebatarme de tu lado, desgarrar mi piel con armas de acero, podrán matarme de un golpe certero  que algo de mí jamás les será dado. El no sanar tus labios agrietados  cuando en tu sed me implores suplicando, sanar los tuyos con besos alados. Seré por ti la tan lánguida luna que con su pálida luz cada noche a la musa de mis sueños acuna.                                                              6/4/23

ETERNO

ETERNO  Te escribiré mil poemas recitados con mis versos doloridos por espinas que se enredan en tus besos. No soy más que flor marchita desgarrada por tus dedos, moribundos nada sienten atrapados por el tiempo. Como un castillo de arena me desprendo con tu aliento, cayendo ante el enemigo, aquellos oscuros miedos. Convoco a los no olvidados espejos de mis ancestros decidme qué debo hacer decidme qué es lo que siento. ¿Por qué la marcha es tan fría? Alejado de ti encierro el alma de un pecador, soy príncipe en el destierro. Los días son las sirenas que me empujan mar adentro, sus voces quieren ahogar a este joven sin aliento. Me encierra un lugar vacío me encierra un lugar incierto no sucumbiré a los gritos mi corazón es de acero. Moriré en la batalla, como un guerrero sin miedo que su vida otorgaría salvando al amor eterno. Alex Dean                                         Oxford,...

La Melodía

Escuché una melodía, esbelta , de tanta gracia dueña, la perseguí con mi alma, que en las noches te sueña. No era una de esas nanas que de niño tu madre cantaba tampoco era un soneto,  que de joven declamabas. Era el fulgor de un aliento cálido como la tarde vespertina que en verano se muestra sin miedo, sin miedo a la mañana dormida. ¡Oh dulce melodía vuelve a sonar! Permíteme de tu ensueño descansar dile a las voces que paren de por tí las campanas tronar. Son esas voces que no tardan en tu nombre a cada instante susurrar, no las quiero obedecer,  sólo tu nombre oírles alabar. Seré como un sonámbulo, al que nadie quiere despertar, seré esa mañana fría que solo el calor sabe aliviar. Y esa melodía tuya como un poema recitaré, las palabras serán quienes guíen,  el camino que como poeta seguiré.

Niño del alma

Mi niñito del alma con miedo reposa llora por su madre a quien verle se antoja. La compañía del temor tan altiva y misteriosa que a todos asusta cava alegrías en fosas. De ahí la pesadilla que con mucho se zanja un pacto con la paz que al poco tiempo se acaba. Lloran reyes y pobres con esa debilidad humana de aquel que sabe que es el final quien le llama.

Color noche

La noche sola dormía nadie quedaba en vilo salvo ellos que al día olvidaban lo vivido. En la oscuridad ocultos desataban sus cadenas luchando contra el nudo que aferraba sus penas. La luna al sol acaricia con dulzura, sin temor desafiando a la inercia que hace caer al telón. Juntas sus almas yacían el frío que fue el calor. Pues a nadie ellos mentían, sabían qué era el amor.                                 Alex Dean.

Lloraban naciones

  Lloraban naciones sometidas al olvido. Gritaban, chillaban por todo lo vivido.   El agua teñida de rojo sangre de tantas almas les impusieron un cerrojo arrancando de cuajo sus alas.   Lloraban naciones hundidas, rotas. Rezaban rogaban, a aquel que de amor dotaba.   Uno tras otro iban cayendo cimientos en polvo transformados esos vacíos de entendimiento provocaron a tantos que lloraron.   Lloraban naciones que la paz perseguían mas ella no daba sus dones a quienes tanto la querían.   Lloraban naciones cada una desolada luchaban, buscaban, una luz que les salvara.                                                                   ...