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Ardiente Naufragio

Hacia el ardiente naufragio
cabalga mi fatua alma,
las lágrimas ya no brotan
toda luz yace apagada.
Sólo queda el canto oscuro
de las nanas que no callan
empujando mi Destino
hacia un día sin su alba
¿Tornarás alguna vez
fiero y brillante mañana
a entonar en mi nombre
alguna hermosa palabra?
Navegando en este mar
se escapan mis esperanzas
hacia el horizonte incierto
donde cesen mis andanzas. 

                                                                
                                                       
  Poema inédito de mi libro Romancero del Príncipe

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Adagio

Quisiera ver el vuelo del gorrión  enmarcado en la pintura del viento, poder sanar el hálito iracundo  de la noche abrazada a los suspiros. Quisiera ser ardiente centinela  rendirme a aquellos versos de Mandelstam  arropado en el lecho del abismo, amarrado a mi grito y mi condena. Quisiera consumirme en esas llamas que adoran a los tan oscuros ídolos, perderme en la niebla de negro cobre, suturar la herida de lo mundano. Quisiera abrazarme a lo sempiterno, evocar el néctar de la poesía, claudicar al fin, en pos de mis sombras, ser hijo del destello que no cesa.

Retorno

Temblando están las murallas se acerca el gran batallón,  de Ascalón a Galilea  el rugido se invocó. El mar se bate rabioso, todo tiembla en derredor ¡Arded, hijos de Amalec en las llamas del rencor! La Nación se ha levantado  el León se despertó  se avecina el rechinar de dientes y el dolor. Oh, David ha regresado se aproxima la legión  con sus cantos y trompetas y la rabia del gran Dios.                                                   עם ישראל חי