Hacia el ardiente naufragio
cabalga mi fatua alma,
las lágrimas ya no brotan
toda luz yace apagada.
Sólo queda el canto oscuro
de las nanas que no callan
empujando mi Destino
hacia un día sin su alba
¿Tornarás alguna vez
fiero y brillante mañana
a entonar en mi nombre
alguna hermosa palabra?
Navegando en este mar
se escapan mis esperanzas
hacia el horizonte incierto
donde cesen mis andanzas.
Poema inédito de mi libro Romancero del Príncipe
Comentarios
Publicar un comentario