Mi niñito del alma
con miedo reposa
llora por su madre
a quien verle se antoja.
La compañía del temor
tan altiva y misteriosa
que a todos asusta
cava alegrías en fosas.
De ahí la pesadilla
que con mucho se zanja
un pacto con la paz
que al poco tiempo se acaba.
Lloran reyes y pobres
con esa debilidad humana
de aquel que sabe
que es el final quien le llama.
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