Ir al contenido principal

Soneto I

Podrá el tiempo surcar mi rostro intacto,
debilitar mis venas la vejez,
podrá la tumba ser fiel a mi tacto
cuando el cuerpo repose de una vez.

Podrán arrebatarme de tu lado,
desgarrar mi piel con armas de acero,
podrán matarme de un golpe certero 
que algo de mí jamás les será dado.

El no sanar tus labios agrietados 
cuando en tu sed me implores suplicando,
sanar los tuyos con besos alados.

Seré por ti la tan lánguida luna
que con su pálida luz cada noche
a la musa de mis sueños acuna.

   

                                                         6/4/23

Comentarios

  1. ABRAHAM FERREIRA KHALIL29 de abril de 2023 a las 14:09

    Un soneto lleno de ternura y de apasionados sentimientos. Eres increíble, amiguito.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Adagio

Quisiera ver el vuelo del gorrión  enmarcado en la pintura del viento, poder sanar el hálito iracundo  de la noche abrazada a los suspiros. Quisiera ser ardiente centinela  rendirme a aquellos versos de Mandelstam  arropado en el lecho del abismo, amarrado a mi grito y mi condena. Quisiera consumirme en esas llamas que adoran a los tan oscuros ídolos, perderme en la niebla de negro cobre, suturar la herida de lo mundano. Quisiera abrazarme a lo sempiterno, evocar el néctar de la poesía, claudicar al fin, en pos de mis sombras, ser hijo del destello que no cesa.

Ardiente Naufragio

Hacia el ardiente naufragio cabalga mi fatua alma, las lágrimas ya no brotan toda luz yace apagada. Sólo queda el canto oscuro de las nanas que no callan empujando mi Destino hacia un día sin su alba ¿Tornarás alguna vez fiero y brillante mañana a entonar en mi nombre alguna hermosa palabra? Navegando en este mar se escapan mis esperanzas hacia el horizonte incierto donde cesen mis andanzas.                                                                                                                             Poema inédito de mi libro  Romancero del Príncipe

Retorno

Temblando están las murallas se acerca el gran batallón,  de Ascalón a Galilea  el rugido se invocó. El mar se bate rabioso, todo tiembla en derredor ¡Arded, hijos de Amalec en las llamas del rencor! La Nación se ha levantado  el León se despertó  se avecina el rechinar de dientes y el dolor. Oh, David ha regresado se aproxima la legión  con sus cantos y trompetas y la rabia del gran Dios.                                                   עם ישראל חי