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Soneto I

Podrá el tiempo surcar mi rostro intacto, debilitar mis venas la vejez, podrá la tumba ser fiel a mi tacto cuando el cuerpo repose de una vez. Podrán arrebatarme de tu lado, desgarrar mi piel con armas de acero, podrán matarme de un golpe certero  que algo de mí jamás les será dado. El no sanar tus labios agrietados  cuando en tu sed me implores suplicando, sanar los tuyos con besos alados. Seré por ti la tan lánguida luna que con su pálida luz cada noche a la musa de mis sueños acuna.                                                              6/4/23

ETERNO

ETERNO  Te escribiré mil poemas recitados con mis versos doloridos por espinas que se enredan en tus besos. No soy más que flor marchita desgarrada por tus dedos, moribundos nada sienten atrapados por el tiempo. Como un castillo de arena me desprendo con tu aliento, cayendo ante el enemigo, aquellos oscuros miedos. Convoco a los no olvidados espejos de mis ancestros decidme qué debo hacer decidme qué es lo que siento. ¿Por qué la marcha es tan fría? Alejado de ti encierro el alma de un pecador, soy príncipe en el destierro. Los días son las sirenas que me empujan mar adentro, sus voces quieren ahogar a este joven sin aliento. Me encierra un lugar vacío me encierra un lugar incierto no sucumbiré a los gritos mi corazón es de acero. Moriré en la batalla, como un guerrero sin miedo que su vida otorgaría salvando al amor eterno. Alex Dean                                         Oxford,...

La Melodía

Escuché una melodía, esbelta , de tanta gracia dueña, la perseguí con mi alma, que en las noches te sueña. No era una de esas nanas que de niño tu madre cantaba tampoco era un soneto,  que de joven declamabas. Era el fulgor de un aliento cálido como la tarde vespertina que en verano se muestra sin miedo, sin miedo a la mañana dormida. ¡Oh dulce melodía vuelve a sonar! Permíteme de tu ensueño descansar dile a las voces que paren de por tí las campanas tronar. Son esas voces que no tardan en tu nombre a cada instante susurrar, no las quiero obedecer,  sólo tu nombre oírles alabar. Seré como un sonámbulo, al que nadie quiere despertar, seré esa mañana fría que solo el calor sabe aliviar. Y esa melodía tuya como un poema recitaré, las palabras serán quienes guíen,  el camino que como poeta seguiré.

El colegio

Llevaban ya dos horas inmersos en el bosque. El sol no tardaría en ponerse. Cuando los chicos comenzaron a perder la esperanza de encontrar aquel temido lugar, un rayo de luz llamó su atención.  Buscaron con la mirada la procedencia de aquel destello topándose repentinamente con el Colegio. Se hallaba cubierto casi en su totalidad por hiedras y plantas trepadoras. Sin pensárselo dos veces entraron en el lugar.  Tenían las piernas empapadas debido a la humedad de las plantas, pero eso no les quitó las ganas de descubrir aquel colegio del que tantos con miedo hablaban. La puerta principal estaba derroída, dejando un gran hueco a través del cual los chicos entraron. En el suelo había multitud de desperdicios: ladrillos, cristales rotos…  –Tened cuidado– advirtió uno de los jóvenes– el techo se puede venir abajo. El resto se rió, ignorando por completo lo que su amigo les acababa de decir. Continuaron su expedición por el colegio abandonado, acompañados por los silbidos que s...

Niño del alma

Mi niñito del alma con miedo reposa llora por su madre a quien verle se antoja. La compañía del temor tan altiva y misteriosa que a todos asusta cava alegrías en fosas. De ahí la pesadilla que con mucho se zanja un pacto con la paz que al poco tiempo se acaba. Lloran reyes y pobres con esa debilidad humana de aquel que sabe que es el final quien le llama.

Color noche

La noche sola dormía nadie quedaba en vilo salvo ellos que al día olvidaban lo vivido. En la oscuridad ocultos desataban sus cadenas luchando contra el nudo que aferraba sus penas. La luna al sol acaricia con dulzura, sin temor desafiando a la inercia que hace caer al telón. Juntas sus almas yacían el frío que fue el calor. Pues a nadie ellos mentían, sabían qué era el amor.                                 Alex Dean.