Poema en honor a Lorca. Madrugada sin faroles, allá en la bella Granada un poeta con sus versos, cayó bajo luna blanca. Los gitanos aún recuerdan fría noche descampada, entre grillos y bastones murió el poeta del alma. Asesinos sin razón, sensibilidad robada, con escopetas de filo lo ensartaron con sus balas. Brillan estrellas aún, sus versos hoy se declaman, por nombre aquellos cobardes podridos cuerpos no sanan. Madrugada sin faroles que nunca será olvidada, de un artista cuyo brillo ni hoy ni nunca se apaga. 18-VIII-22 Laredo, Cantabria
Soy Alejandro Díaz-Delgado Menchero, autor del poemario "Romancero del Príncipe" ¿Os gustan los relatos, historias, poemas...? ¡Estás en el lugar indicado! Entrando aquí encontrarás infinidad de historias y poemas que pueden gustarte.