Mis hermanos agonizan
en aquel pueblo vecino
donde tantos grandes reyes
emprendieron su camino.
A la luna yo mis dientes
con toda la rabia exhibo,
que el hombre no hay ser más malo
en este mundo perdido.
Ya vuelven las pesadillas
a asomarse al rojo vivo
a estos ojos que no pueden
contemplar tanto suplicio.
Por más de quinientos días
llevan ellos detenidos
al acecho de esos hombres
que adoran verlos cautivos.
El mundo se posiciona
como siempre ajeno al niño
cuya madre en las manos
de unos monstruos ha caído.
Negras lágrimas no cesan
de caer como aquel río
que la rabia en su ambición
ha teñido rojo y frío.
Que se abrasen esos campos
que percibo hoy tan vivos
si este Mal no abandona
de una vez su cometido.
Qué ironía... los cuerpos de los niños Bibas han sido entregados en el 41 aniversario de la primera víctima infantil de ETA. Duelen todas las víctimas, pero indigna especialmente la violencia contra los niños. ¡Cuánto dolor!.
ResponderEliminar¡¡Muchas gracias!!
EliminarSupongo que habla de la masacre de Gaza.
ResponderEliminarQue preciosidad de poema. Gracias.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tu comentario, ¡¡¡significa mucho!!!
Eliminar