Poema en honor a Lorca.
Madrugada sin faroles,
allá en la bella Granada
un poeta con sus versos,
cayó bajo luna blanca.
Los gitanos aún recuerdan
fría noche descampada,
entre grillos y bastones
murió el poeta del alma.
Asesinos sin razón,
sensibilidad robada,
con escopetas de filo
lo ensartaron con sus balas.
Brillan estrellas aún,
sus versos hoy se declaman,
por nombre aquellos cobardes
podridos cuerpos no sanan.
Madrugada sin faroles
que nunca será olvidada,
de un artista cuyo brillo
ni hoy ni nunca se apaga.
18-VIII-22
Laredo, Cantabria
Precioso homenaje a Lorca.
ResponderEliminarUn abrazo.