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La Cólera

Mis hermanos agonizan en aquel pueblo vecino donde tantos grandes reyes emprendieron su camino. A la luna yo mis dientes con toda la rabia exhibo, que el hombre no hay ser más malo en este mundo perdido. Ya vuelven las pesadillas a asomarse al rojo vivo a estos ojos que no pueden contemplar tanto suplicio. Por más de quinientos días llevan ellos detenidos al acecho de esos hombres que adoran verlos cautivos. El mundo se posiciona como siempre ajeno al niño  cuya madre en las manos de unos monstruos ha caído. Negras lágrimas no cesan de caer como aquel río que la rabia en su ambición ha teñido rojo y frío. Que se abrasen esos campos que percibo hoy tan vivos si este Mal no abandona de una vez su cometido.

Cántico de octubre

Escritores de la Historia a vosotros hoy os llamo que no cesen vuestras bocas de narrar lo que ha pasado. Niños, madres y los hombres a quien ya os han callado, resurgid de las cenizas imponed vuestro reclamo. La mentira es mala amante todo enreda con su engaño a quien dio el primer golpe no lo llamaron tirano. Defenderse es un delito dice aquel que en el pasado por imponer su palabra segó a la Paz de un tajo . Vendrán los vientos del norte para invocar a su lado a quien tanto hoy aplaude cuando ve morir a un santo. Cuentan muertes por millares pero ya se han olvidado de quien bien entrado octubre con su odio sembró el pánico. Dices amar a la Paz no te vi buscar su amparo cuando a Ella festejaban y fueron a masacrarlos. La falsedad eyacula sobre los quemados campos sembrándolos sin piedad de la muerte que hoy lloramos. La Historia no es compasiva con quien tanto la ha dañado cobrará ella su venganza con quien ya la ha ignorado. En homenaje a los 1400 asesinados el 7 de octubre de 2023 ...

Madrugada sin faroles

Poema en honor a Lorca. Madrugada sin faroles, allá en la bella Granada un poeta con sus versos, cayó bajo luna blanca. Los gitanos aún recuerdan fría noche descampada, entre grillos y bastones murió el poeta del alma. Asesinos sin razón, sensibilidad robada, con escopetas de filo lo ensartaron con sus balas. Brillan estrellas aún, sus versos hoy se declaman, por nombre aquellos cobardes podridos cuerpos no sanan. Madrugada sin faroles que nunca será olvidada, de un artista cuyo brillo  ni hoy ni nunca se apaga.                                                                   18-VIII-22                                                 Laredo, Cantabria 

Soneto I

Podrá el tiempo surcar mi rostro intacto, debilitar mis venas la vejez, podrá la tumba ser fiel a mi tacto cuando el cuerpo repose de una vez. Podrán arrebatarme de tu lado, desgarrar mi piel con armas de acero, podrán matarme de un golpe certero  que algo de mí jamás les será dado. El no sanar tus labios agrietados  cuando en tu sed me implores suplicando, sanar los tuyos con besos alados. Seré por ti la tan lánguida luna que con su pálida luz cada noche a la musa de mis sueños acuna.                                                              6/4/23

ETERNO

ETERNO  Te escribiré mil poemas recitados con mis versos doloridos por espinas que se enredan en tus besos. No soy más que flor marchita desgarrada por tus dedos, moribundos nada sienten atrapados por el tiempo. Como un castillo de arena me desprendo con tu aliento, cayendo ante el enemigo, aquellos oscuros miedos. Convoco a los no olvidados espejos de mis ancestros decidme qué debo hacer decidme qué es lo que siento. ¿Por qué la marcha es tan fría? Alejado de ti encierro el alma de un pecador, soy príncipe en el destierro. Los días son las sirenas que me empujan mar adentro, sus voces quieren ahogar a este joven sin aliento. Me encierra un lugar vacío me encierra un lugar incierto no sucumbiré a los gritos mi corazón es de acero. Moriré en la batalla, como un guerrero sin miedo que su vida otorgaría salvando al amor eterno. Alex Dean                                         Oxford,...

La Melodía

Escuché una melodía, esbelta , de tanta gracia dueña, la perseguí con mi alma, que en las noches te sueña. No era una de esas nanas que de niño tu madre cantaba tampoco era un soneto,  que de joven declamabas. Era el fulgor de un aliento cálido como la tarde vespertina que en verano se muestra sin miedo, sin miedo a la mañana dormida. ¡Oh dulce melodía vuelve a sonar! Permíteme de tu ensueño descansar dile a las voces que paren de por tí las campanas tronar. Son esas voces que no tardan en tu nombre a cada instante susurrar, no las quiero obedecer,  sólo tu nombre oírles alabar. Seré como un sonámbulo, al que nadie quiere despertar, seré esa mañana fría que solo el calor sabe aliviar. Y esa melodía tuya como un poema recitaré, las palabras serán quienes guíen,  el camino que como poeta seguiré.